Pastel de ruibarbo y merengue

El sabor inconfundible de la primavera en un sencillo pastel

Cantidad

4-6 personas

Preparación:

1 hora

Dificultad:

Fácil

Antes de comenzar

El ruibarbo no es muy común por nuestras tierras, pero se puede encontrar, y si lo haces lo primero que te recomiendo es que pruebes esta combinación de bizcocho de almendras, ruibarbo y merengue del libro de Scandinavian Baking de Trine Hahnemann, es sencillamente perfecta y con el dulzor justo.. Tiene un sabor refrescante, ligero y nada empalagosa ideal para los primeros días de calor del año y que además fría está buenísima. ¿Te apuntas a prepararla? Es fácil y en poco tiempo tendrás algo muy rico con lo que darte un pequeño capricho.

Ingredientes

  • 100 gr de mantequilla
  • 1 tsp de extracto de vainilla
  • 87 gr de azúcar moscovado
  • 2 huevos
  • 50 gr almendras crudas peladas
  • 87 g de harina todo uso
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • 50 ml de leche entera
  • 200 gr de ruibarbo cortado en trozos de 1 cm
  • 2 claras de huevo
  • 100 gr de azúcar glass

Preparación

Comienza precalentando el horno a 180ºC. Prepara un molde cuadrado desmoldable o tipo push pan, de 21 cm y engrásalo con un poco de mantequilla.

Bate la mantequilla a temperatura ambiente con el extracto de vainilla y el azúcar hasta que esté ligero y esponjoso. Añade los huevos de uno en uno, batiendo hasta que esté totalmente incorporado, después incorpora el siguiente.

Pica las almendras, con la picadura de tu brazo batidor funciona perfectamente, hasta que quede una harina de almendras.

Mezcla con la harina y el polvo de hornear.

Reparte la mezcla en el molde engrasado, y después termina por poner el ruibarbo troceado por encima. Hornea durante 20 minutos toda la mezcla.

Mientras está el bizchoco en el horno, ves preparando el merengue. Hay que batir las claras de huevo a punto de nieve hasta que estén firmes. Poco a poco ves añadiendo el azúcar y sigue batiendo, comenzarás a ver que el merengue se pone brillante, ese es el punto correcto.

Saca el bizcocho del horno, pero mantenlo encendido. Reparte el merengue por encima del pastel y cubre con una tapa el molde o con papel de aluminio para que el merengue no se tueste.

Hornea 20 minutos más. 

Comprueba que el pastel está hecho con un palillo de brocheta, si ves que todavía sale manchado deja 5 minutos más en el horno. Una vez hecho enfría 10-15 minutos, desmolda y deja que enfríe por completo.

Y para disfrutar de este pastel puedes tomarlo templado o en frío, pero ahora con este buen tiempo te recomiendo que pruebes a dejarlo en la nevera y lo disfrutes fresquito. El sabor del ruibarbo fresco es estupendo y te aseguro que no durará mucho en casa.

+ Consejos

No encuentro ruibarbo

Como decía al principio el ruibarbo no es muy común en España así que además de ser complicado de encontrar a veces puede ser tambíén caro. Así que una buena alternativa para preparar este pastel tan rico es usar una mezcla de fresa o ruibarbo, o de fresas y frambuesas. Incluso puedes prepararlo sólo con fresón. La gracia reside en parte de esa acidez, el bizcocho de almendra y el dulzor del merengue, así que mientras mantengas esa idea la receta te saldrá igual de rica.

Usa la nevera

Este pastel se puede tomar templado, con un buen café caliente, pero si como nosotros el buen tiempo se ha instalado y las temperaturas han subido, la opción de refrigerar el pastel es la mejor, igual que la forma de mantenerlo en óptimas condiciones con estos climas. Frío gana mucho y la acidez es muy agradable, no deja de ser dulce y el crujiente del merengue es toda una experiencia. Así que no te olvides de probar esta opción y comparar. ¿Cuál es tu preferida?

Azúcar y vainilla

La receta original llevaría media vaina de vainilla incluída, pero para mi usar una vainilla de calidad es fundamental, así que sino tengo prefiero usar una combinación de azúcar moscovado y un buen extracto de vainilla, 1 cucharadita para ser exacto, para compensar la receta y conseguir un efecto similar. Eso sí no te obsesiones, lo que te sea más fácil y accesible para ti. También puedes usar un azúcar normal o incluso azucar glasé. 

Para el merengue por el contrario mejor que sea el azúcar en polvo para que quede perfecto. El resultado es infinitamente mejor. 

Hasta este año no había tenido la suerte de encontrar ruibarbo en Madrid, por lo que una vez lo encontré, busqué y busqué cuales serían las recetas con la que aprovecharlo, y al final los nórdicos me ganaron el corazón, es una receta equilibrada, no demasiado dulce y con sabor a primavera y sol. El libro del que está sacada es de Scandinavian  Baking en el capitulo de «other cakes». Me parece perfecto y te lo recomendaría pero cualquiera que se te ocurra con este magnífico ingrediente será todo un acierto, incluso para preparaciones saladas. Y tú, ¿lo has probado?

 

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