Comer variado y divertido es posible. ¡No te rindas! y sigue estos consejos

No dejo de hablar de la rutina, lo sé, pero está ahí y es la culpable muchas veces que automaticemos todas  las tareas, y una de ellas sin duda es la cocina, incluso cuando hablamos de celebraciones o festividades tiramos de los socorridos platos que tenemos en nuestro repertorio. Para más inri, el día que intentamos hacer una prueba es desastroso, así que no queda otra que volver a lo conocido.

Esto no significa que tengamos que renunciar a las cosas que más nos gustan, no te quites ese cordero que se deshace en la boca, o los enamorados del pil pil, tampoco tú pasta lover de los macarrones con chorizo clásicos de los 80 españoles. La cuestión es esa desaboría dieta a base de pechuga a la plancha, filete de ternera con ensalada, verduras al vapor o la archi socorrida crema crema/sopa del día, o mejor dicho del súper. Sí, tú rutina, nos puedes en muchas ocasiones, pero tengo buenas noticias, hay formas fáciles de cambiar esto.

¿Y cómo hago yo esto? preguntarás. Pues a mi la experiencia me ha enseñado que hay primero que poner de nuestra parte y segundo que dependerá de nuestro nivel de aventurero gastronómico innato, pero hay ciertos trucos que pueden funcionarle a cualquiera.

Primero. Comienza incorporando variantes de platos que ya te gustan.

Por ejemplo, si comes siempre lasaña con ragú de ternera, prueba a reducir la cantidad de carne e incorporar más vegetales o incluso frutos secos: berenjena, calabacín, setas… También puedes probar a cambiar el ingrediente principal por un sustituto. ¿Guisantes con jamón? pues se me ocurre con habas o incluso tirabeques. Poco a poco irás descubriendo otras combinaciones y alternativas que puede que te convenzan más que sus originales.

Segundo. Haz las cosas sencillas.

Si nunca has entrado en la cocina, te sientes torpe, o tienes alergia a estar más de 30 minutos dentro de este lugar, no comiences haciendo reducciones sobre laminado y emulsión de lentejas. Tampoco los caldos de 14 horas o los guisos de más de 3 horas te ayudarán a inspirarte o cambiar tus hábitos.

Selecciona recetas sencillas, con pocos ingredientes, pero frescos, cocciones que no requieran mucha complicación y atrévete a que lleve algo nuevo. A veces lo más fácil es el secreto del éxito. Por ejemplo ensaladas, sandwiches, salteados, o aderezos y salsas para las carnes y pescados que ya manejas.

Tercero. Aléjate al principio de los ingredientes de moda o los más exóticos.

Si eliges una receta sencilla pero luego tienes que buscar un ingrediente que tardas horas en localizar no tiene mucho sentido, especialmente porque tratamos de cambiar un concepto de cocina por otro. Reducir tiempos pero comer variado, ya tendrás tiempo para experimentar con chirimías, kimchis, frutas de tierras lejanas o pintadas rellenas al horno.

Quédate con los ingredientes que sean fáciles de encontrar en tu zona, y que no te resulten pesados de cocinar.

Cuarto. Haz las paces con las verduras.

Bueno quien dice con las verduras, pueden ser pescados, carnes, casería, no sé quizás no te guste la ternera, ¿quien sabe?, pero muchas veces odiamos o incluso nos da arcadas un alimento de nuestra infancia porque estaba mal cocinado. Mi generación, esa de las verduras pochas color verde moco, con olor apestoso que ni echando vinagre a litros se dejaban comer. Ahora, en cambio, las coles y gran parte de las crucíferas son una delicia para mi.

Infórmate de los tiempos de cocción, o prueba variantes al horno, fritas, ralladas… cada alimento tiene sus tiempos y hechas ‘como dios manda’ adquieren ese sabor que los demás entienden pero tú no. Ampliarás tu repertorio en casa en un momento reprendiendo a cocinarlas.

 

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