¡A cocinar!

La rutina es la que es, vamos a mil, y el poco tiempo que tenemos lo queremos pasar con los amigos, con la familia, la pareja… parece que no da el tiempo. Además de eso nos tenemos que poner a cocinar, para nosotros y para los demás. Parece misión imposible sin recurrir a precocinados, ultra procesados y comida de lata, ya no que decir de la dichosa fast food.

La realidad es que cada vez restamos menos importancia a la calidad y elaboración de lo más importante, la alimentación, dejándola en manos de empresas que en su mayoría buscan el beneficio sin importar del todo el bienestar, sino has visto el documental en Netflix de Cooked, es especial el de «agua» aprovecha ahora para verlo.

Súmale, las agresivas campañas de publicidad, y que ya muchos precios son de risa para comer tan barato como puedas imaginar y sin ensuciar un plato… ¡parece desolador!, pero te prometo que todavía se puede hacer algo.

Seré totalmente sincera, cuando llego a casa, con suerte a las 19.00 o las 20.00, lo que menos me apetece es meterme en faena, porque hay muchas más cosas que hacer, y al final recorto en las horas de sueño. Lo sé tampoco es lo más sano, pero hace mucho tiempo ese mismo problema nos llevó a  comer hamburguesa tantas veces que nos dieron una tarjeta de fidelización de la cadena en cuestión. Y quien dice hamburguesa, dice noodles, pizza, sushi, salchipapas o demás variantes.

¿Y cómo lo consigo? ¿Cómo comer equilibrado y variado en esta rutina tan frenética? Pues además de perder un poco de sueño, claro está, intentamos organizarnos lo mejor posible.

De lunes a jueves elijo las recetas que se que me van a llevar poco en preparar, o las que se pueden quedar echas el fin de semana, lo que he podido dejar congelado y demás preparaciones que aguanten un par de días. Los viernes y fines de semana, en cambio los dedico a elaboraciones largas, recetas complicadas o que llevan su tiempo: caldos, passatas, asados…. hasta repostería. Y así llevamos sobreviviendo mucho tiempo haciendo cenas realmente estupendas que recuperan a un muerto después de un largo dais de trabajo.

Además, siempre te queda coger algo básico arroz, huevos, verduras, cualquier corte de carne y en un mismo día hacer algo fresco con sólo dos o tres ingredientes. Así no hay quien se aburra, siempre podrás comer sano,  y lo mejor darte una alegría a ti y a los tuyos.

En resumen, se trata de cambiar los hábitos, romper la pereza y ese miedo a que vamos a dejar la cocina fatal. No hace falta ser un gran experto, ni un cocinillas, sencillamente buscar lo que se ajusta a nuestro estilo de vida, y comenzar poco a poco, que ningún cambio se hace del día a la mañana.

Así que, en pro de ayudarte con este nuevo propósito, muchas de las recetas que vaya publicando, esas que no tardarás ni 30 minutos, llevarán la etiqueta «Express» para darte un poco de repertorio y alegría, salir del filete a la plancha, la verdura al vapor, o la crema de brick. Así que dejad el sofá perezosos, entrar en la cocina y poneros no sólo a cocinar sino a disfrutrar de una buena comida porque sobre todo te la mereces.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Te ves capaz? Yo creo que sí.

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